lunes, octubre 10, 2011

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MujeresEn persona, Dita no defrauda. Parece una muñequita de porcelana; por eso casi no sorprende el tacto gélido de su piel cuando ofrece su mano en un gesto entre cortés y tímido. Toma asiento junto a un gracioso minibar de viaje de estilo retro llamado My Cointreau Travel Essentials, diseñado por ella, que ha presentado en Madrid. Habla con voz dulce y estudiada. Sin duda, sabe interpretar a la perfección su personaje.

¿Por qué le gusta tanto el estilo de los años cuarenta?

Me gusta el ritual que tenían a la hora de vestirse, la elegancia con la que llevaban la ropa... Me encanta la transformación que siento cuando me maquillo o me visto. Me siento una persona nueva.

¿Ha perdido la mujer del siglo XXI su feminidad?

En algún sentido sí, pero cada uno debe tener su propio estilo y no creo que el mío sea para todo el mundo. Lo que no me gusta es que cuestionen por qué me maquillo o me arreglo tanto. Para mí es una forma de vida.

¿Qué opina sobre las modelos de pasarela, son sexis?

Sí, pero creo que, salvo excepciones, ya no transmiten la personalidad de las modelos de los años cuarenta o sesenta, que se maquillaban y se peinaban solas, creaban y definían su propia personalidad. Ahora es otro el que lo hace por ellas.

¿En su opinión, en qué consiste el poder de la seducción?

En tener seguridad en una misma, esa es la clave.

¿Por qué la lencería es tan importante como arma de seducción?

Es el misterio de una mujer, la parte más secreta, algo que solamente compartes con quien quieres. La lencería siempre me ha fascinado, incluso desde que era una niña, pero no lo veo tanto como un arma sexual, sino como la mejor forma de realzar la feminidad.

¿Cómo prepara sus shows?

Lo que más me preocupa es el vestuario, es una herramienta fundamental. Es algo que cuido mucho. Necesito ver cómo funciona y cómo me la voy a quitar. La música es también muy importante.

¿Cuántos zapatos tiene en su armario?

Todo el mundo me lo pregunta (risas). Nunca me he parado a contarlos...

¿Cuánto puede llegar a gastarse en ropa al mes?

No me compro ropa todos los meses, pero para mí es una gran tentación comprar ropa vintage, porque no puedo dejarlo pasar y comprarla otro día, y ni siquiera es muy cara. Pero reconozco que sí me gasto dinero con Elie Saab, me encantan sus diseños.

¿Podría cualquier mujer ser capaz de hacer en privado lo que usted hace?

Por supuesto, se trata de que sepas qué es lo que te hace sentir sexi y ponerlo en práctica. Algunas mujeres se sienten sexis en vaqueros y calcetines cortos... Se trata de trasladar eso que te hace sentir sensual y segura de ti misma a tus momentos privados.

¿Dónde está la frontera entre la elegancia y la vulgaridad en un espectáculo de striptease?

En realidad no hay reglas, a mí me gusta jugar con los límites, aun sabiendo que es peligroso. Es como cuando los fotógrafos hacen fotos a chicas guapísimas en una habitación preciosa en situaciones fetichistas, es algo mágico.

¿Se considera fetichista?

El fetichismo es una palabra muy grande que describe e inspira muchas cosas muy diferentes. La mayoría de la gente relaciona el fetichismo con la sexualidad, pero para mí es una manera de exagerar la feminidad. Me encantan los corsés, los guantes largos, ligueros, todo aquello que ofrezca la apariencia de una mujer poderosa: me gusta la imagen de una mujer fuerte y peligrosa.

Doy por supuesto que tiene un gran éxito entre los hombres, pero ¿le ha pasado que alguno se haya sentido intimidado por usted?

Intimidado no, pero sí he comprobado que los hombres no se quieren complicar, quieren una mujer accesible y sencilla, que no tenga tanto maquillaje, porque muchas veces no saben dónde acaba la fantasía del personaje y dónde empieza la realidad.// 20minutos.es


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